Enciso y el crecimiento con alma


Álvaro Riva Rey*
Suelen bromear que si el problema de la basura es cultural debería ser recogida por la Dirección de Cultura. Es verdad que es cultural y aunque no es lógico que los recolectores estén a cargo de la dirección de Cultura, tampoco es descabellado que el problema deba, en cierto modo, atacarse por allí.
Es que el concepto de gestión cultural va cambiando y ha sido Carlos Enciso quien, con visión de estadista, ha cargado las tintas hacia ese lado.
Si pretendemos, como pretendemos, que la dimensión cultural sea anexada a los principios de desarrollo sostenible, entonces la cultura debería ocupar un lugar relevante en los procesos sociales, económicos y medioambientales, que conducen a esta idea nueva del desarrollo.
En este marco conceptual o doctrinario, la cultura juega un papel central en el debate del desarrollo sostenible: la calidad de vida debe incluir la dimensión cultural.

CÓMO HEMOS AVANZADO
En materia cultural Uruguay ha transitado los mejores caminos que le ha ofrecido la cultura occidental. Así hemos desarrollado ejemplos paradigmáticos, en la tradición de las artes, que nos pone entre los mejores ejemplos del continente.
En los últimos años ha incorporado el concepto de “industrias culturales”, abandonando la herencia del discurso progresista de decía que el mecenas debía ser el Estado, pero no ha alcanzado aún la idea de que, como ha dicho UNESCO, “un desarrollo disociado de su contexto humano y cultural es un crecimiento sin alma”.
La cultura es un elemento para el desarrollo espiritual laico y visto desde el ángulo de las industrias culturales, también puede serlo para el desarrollo de las economías.
Pero como dice UNESCO, la cultura no es “un instrumento del progreso material”, porque no es “un medio para alcanzar los fines, sino que construye la base social de los fines mismos”.
Sabremos hacia donde vamos, según la cultura que hayamos construido.

CON DEMASIADOS FRENTES
Corren tiempos en que no abunda el dinero y, porque hablamos de políticas públicas, también hablamos de qué es lo que debemos o queremos fomentar. Es, evidentemente, una cuestión ideológica y de doctrina: ¿los recursos públicos al servicio de qué causas?
Corren tiempos de presiones. Cuanto menos dinero hay, mayores son las presiones sobre el sistema y, lógicamente, sobre el gobierno.
Es dable esperar que la sociedad establezca prioridades y que, en circunstancias como estas, haga fuerza para que los dineros vayan en uno u otro sentido.
Este sábado, lejos de la vorágine propia de una administración con demasiados frentes abiertos por problemas de empleo, calles con pozos, vandalismo, luces apagadas, caminos vapuleados, productores acosados, crecimiento de la morosidad y amenazas de caída en la recaudación y las remesas del gobierno central, hemos hablado de estos asunto con Enciso.

LA PASIÓN Y LA RAZÓN
Los lectores esperarán que defienda estas ideas y que lo haga a capa y espada. Es uno de los motivos por los cuales cobro un sueldo. Pero también esperan que ponga en la balanza los intereses colectivos. Los mayores objetivos de la administración Enciso deben estar por encima de los objetivos parciales de las áreas que la componen.
Los lectores comprenden que hablamos de cultura, deporte y turismo, áreas que, históricamente y por tradición, han sido vistas como frívolas o fútiles y, por ello, han sido el blanco de los primeros y más severos recortes.
¿Qué ocurrirá entonces? Habrá recortes, como los ha habido en los últimos meses, pero no dañarán el núcleo duro de las políticas que hemos venido desarrollando.
Hemos acordado, no obstante, incrementar las estrategias de gestión de recursos extra-presupuestales. Seguiremos apostando a la captación de recursos, sea del sector público como del privado.
Quiero decir, Enciso ha ratificado su idea de que, en Florida, seguiremos trabajando duro para un “crecimiento con alma” y vale la pena compartir esto con ustedes, porque a veces poner pasión paga.


*Periodista, director de Cultura.