Cuenta satélite de cultura

Álvaro Riva Rey*
Un libro de 270 páginas dedicado a investigar sobre mercado cultural en el Uruguay nos muestra la vitalidad de un sector disperso, de actividades muy variadas, que involucra a mucha gente y que tiene que ver –sin discusiones- con la actividad económica y comercial del país productivo y exportador.
Se trata de la investigación que realizara la Cuenta Satélite de Cultura que ha presentado el MEC recientemente, luego de un trabajo liderado por el Director de Cultura, Prof. Hugo Achugar.
En el primer reportaje que ofrecimos al aceptar el ofrecimiento que me hiciera Enciso para el cargo de director de Cultura, hablé de las “industrias culturales”, lo que generó una ola de rumores y comentarios –algunos ya perdidos, olvidados o borrados de los blogs de la red de redes-, en su mayoría despectivos.

SIN GRANDES NOVEDADES
Poco me llevó percatarme de cuánto se acercaba esta idea a la que el gobierno nacional del Frente Amplio estaba llevando adelante. Allí se hablaba de “industrias creativas”, denominación alternativa que busca evitar la polémica o choque sobre la industrialización de la cultura que denunciaban las izquierdas europeas de la década del 60, criticando la forma en que el capitalismo generaba productos culturales para las masas.
La Cuenta Satélite en Cultura fue creada porque e Sistema de Cuentas Nacionales, que mide parámetros económicos de oferta y demanda, no incluye la producción cultural medida en porción del PIB, ni la mano de obra que genera, ni las exportaciones por estos conceptos.

LOS NÚMEROS CANTAN
La investigación se realizó sobre datos de 2009 y relevó en una primera etapa los sectores culturales más desarrollados del país, como ser el audiovisual, la música, los libros y publicaciones, y prosiguió con las artes escénicas (que incluyen teatro, danza y música en vivo), las artes plásticas y visuales y el sector de los museos, bibliotecas y de formación cultural.
Se habla de un 0.8 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo que quiere decir que Uruguay está un poco por detrás de Chile, que es 0.92%, y de otros países europeos, como Finlandia y España, que marcan 1.62% y 2.35% respectivamente
En materia de puestos de empleo, 3.745 en libros y publicaciones, 5.124 en el audiovisual, las artes plásticas y fotografía ocupan a 1.726 personas, las artes escénicas involucran a 3.529, la música grabada 212, los museos a 1.095, la formación cultural a 2.247, las bibliotecas y archivos 1.125, es decir, un total de 18.803 trabajadores vinculados a los sectores culturales medidos. Todos empleos directos.

MUCHO VALOR AGREGADO
El complejo audiovisual es el sector cultural con mayor peso económico, alcanzando el 0,44% del PBI uruguayo, es decir, 310 millones de dólares, los libros y publicaciones alcanzó un valor de  ventas de libros de 26 millones de dólares, de los cuales un 70% fue comercializado en librerías. Las artes escénicas generaron 39,1 millones de dólares, principalmente por venta de entradas. Un examen más detallado de la venta de entradas sostiene que el volumen principal proviene de la música y en particular de la música popular. Le sigue en importancia el teatro, el carnaval y por último la danza.
Las cifras son elocuentes y hay más y nos llevan a una conclusión inexorable: invertir en la cultura es invertir en desarrollo, se mire por donde se mire.

ENHORABUENA ACHUGAR
Aplaudimos la iniciativa del MEC y de la Dirección de Cultura y, en particular, el empeño personal que en esto ha puesto el Prof. Achugar.
Si hoy no se comprende a cabalidad el impacto de esta información es seguro que algún día ocurrirá, pues ya no hay  marcha atrás: Uruguay tendrá que medir económicamente el aporte de la cultura, su relación con el PIB y lo que conlleva en materia de balanza comercial.
Si no hemos podido aportar más a este estudio –porque en algún momento se requirió información a las direcciones de cultura- ha sido porque en Florida carecemos de información sistematizada, de datos acumulados y de archivos en la materia.
Pero creemos que el crecimiento debe medirse y que Florida debe hacer un esfuerzo propio para tener su propia cuenta satélite de cultura. Porque mucho hemos invertido en estos tres últimos años y porque estamos cada vez más convencido de que la cultura no es un asunto suntuario, un entretenimiento o algo para matar tiempo ocioso.


*Periodista, director de El Heraldo y director de Cultura.
(Publicado en El Heraldo el 04/09/13)

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