“En clave de derechos culturales”

Álvaro Riva Rey*
27/05/2015 - Está de moda, es políticamente correcto, hablar de la cultura “en clave de derechos culturales” e incluso se afirma que se procura “la defensa de la cultura como derecho humano”.
Dicho así, queda bien, ¿pero qué ocurre si en lugar de ir a favor de la promoción de ese derecho, se ha hecho precisamente lo contrario?
Estamos en la semana del libro, ya que el 26 de mayo se celebra el Día Nacional del Libro, algo que precisamente nos motiva, desde el momento en que hemos trabajado intensamente y con convicción para recuperar una biblioteca, nada menos que la centenaria Biblioteca Municipal de Florida.
LIBROS Y DERECHOS
Dice la Agenda 21 de la Cultura (documento de 2004 que se toma como referencia internacional de derechos culturales) que “existen estándares de servicios mínimos para la provisión de servicios culturales básico (por ejemplo: número de bibliotecas/libro por habitante)”.
La referencia directa a los libros y a esta relación –que está cuantificada por los bibliotecólogos- es algo que viene al caso, especialmente cuando lo que ha ocurrido es que no ha habido ni bibliotecas, mucho menos libros.
En este caso, se podría decir que hubo omisión y por lo tanto, hablando “en clave de derechos culturales”, que se ha violado un derecho y que se ha violado un derecho humano.
POR CASA QUÉ PASA
Una demostración acerca de cómo algunos se llenaron la boca para hacer gárgaras con expresión “derechos culturales” es el resultado de una investigación promovida por la Direccion Nacional de Cultura (MEC) en 2009.
Un año antes que la administración Enciso comenzara el estudio “Imaginarios y consumo cultura, segundo informe nacional sobre consumo y comportamiento cultural, Uruguay 2009” a cargo de Susana Dominzain, Sandra Rapetti y Rosario Radakovich, estudiaba puntualmente Florida y aportaba los siguientes datos:
-51,6% de los viven en la ciudad de Florida nunca lee un libro, 54,2% en el interior.
-13% en Florida y 11,9 en el interior lee varios libros al año.
-17,6% mujeres y 8,7% hombres leen varios libros al año.
-23,6% jóvenes leen algún libro al año.
-40,7% en Florida y 36% en el interior tiene menos de 10 libros en su casa.
-25% de la población no tiene ningún libro en su casa.
-43,6% hombres y 31,8% mujeres dicen tener menos de diez libros en casa.
-El préstamo (42,1% mujeres, 35,8% hombres) es el principal sistema de acceso al libro.
-El 45,9% de los que leen, eligen novelas y ficción.
-Del liceo para adelante el 69,7% no leyó a Quiroga, el 89,3 no leyó a Onetti, el 92,3% no leyó a Líber Falco.
-El 36% dice que el último libro que leyó era de autor nacional, el 44% de autor extranjero y el 20% no recuerda.
DATOS DE INTERÉS
Si la información sirve para evaluar el “problema” de la lectura y de las bibliotecas tal vez nos ayude más saber que el 86,8% de la población del departamento de Florida nunca asiste a la biblioteca y sólo el 5,8 dice hacerlo “frecuentemente”.
“La asistencia a la biblioteca no es un hábito cultural internalizado por la población encuestada”, afirman los investigadores.
¿Cómo podría ser de otro modo si no hay bibliotecas y, si las hay, no tiene libros?
Lo que ocurrió es que no se contempló el “derecho cultural”, que por tal es humano, de proveer el mínimo básico de bibliotecas/libro por habitante, que es lo que se considera un “estándar de servicio mínimo”.
MÁS FÁCIL HABLAR
¡Cuánto más fácil ha sido hablar que actuar! ¡Cuánto más fácil es llenarse el pecho de “derechos culturales” y después “andá que te cure Lola”!
Los invitamos a visitar la biblioteca en esta semana del libro. Lejos estamos de los estándares básicos, pero por lo menos tenemos claro cuál es el cometido.
Y no les hablaremos de derechos culturales, ni haremos seminarios, conferencias ni foros para discutirlos, porque estamos ocupados, junto a la gente, construyéndolos.


*Periodista, director de Cultura.