Pensando cinco años para adelante


Álvaro Riva Rey*
01/04/2015 - Se supone que cada administración tiene cinco años, sin embargo no siempre ocurre: esta administración se inició el junio de 2010, a principio de 2011 teníamos el primer presupuesto que comenzábamos a ejecutar y en 2014 ya no tuvo ajuste presupuestal porque se estábamos en año electoral.
Así es que hemos trabajando en la aplicación de un presupuesto por cuatro años y este año, otro año electoral con cambio de gobierno a mitad de camino, nos vemos enfrentados a la disyuntiva: ¿empezamos a planificar el 2015 o esperamos que se devele la incógnita que las urnas nos reservan hasta el 10 de mayo?
De hecho el mandato terminaría en mayo y hasta allí estaríamos habilitados, pero como también se habla de “políticas de Estado”, que trasciendan un período de gobierno…
TIEMPO DE BALANCES
Estos son tiempos de balances. Lo que hemos estado haciendo es evaluar lo realizado, ver como cumplimos los compromisos preelectorales y analizar los grados de desarrollos de los diferentes programas.
En general hemos cumplido con lo trazado. Con mayor o menor grado de éxito o fracaso.
La idea central, que era consolidar la institucionalidad cultural floridense se ha cumplido: recuperamos el museo que se había cerrado (y ya es un lugar de visita frecuente por parte de estudiantes), despejamos el teatro y reformamos su gestión, instalamos una escuela de música que ya tiene una orquesta sinfónica estable, estamos dando forma a la biblioteca, tenemos un centro cultural operativo con escuelas de plástica y fotografía (y prepara su taller de cerámica), creamos el marco jurídico para la comisión de patrimonio.
Esto, que no es sólo ofrecer espectáculos y pasatiempo. Esto es hacer políticas de Estado.
PLANIFICAR CINCO AÑOS
Hemos dejado instalada la institucionalidad. La forma en que se desarrolle y las dimensiones que adquieran dependerán de los objetivos de la próxima administración. La forma que asigne el presupuesto, la distribución de los recursos humanos, la inversión en infraestructura, la edilicia…
Si lo que se pretende es crecer –y ya es muy difícil hablar de “cambiar”- habrá que hacer hincapié en algunas cosas, recargando dinero hacia esos programas.
Hasta el momento no tenemos indicios sobre un modelo cultural alternativo: los partidos de la oposición no hay exhibido sus programas de gobierno, ni han confrontado ideas.
Especialmente el Frente Amplio, que habiendo gobernado antes, ha criticado sin exponer qué ideas tiene y qué es lo que espera del Departamento de Cultura y de sus reparticiones.
PROGRAMANDO 2015
Sea lo que sea que pase a partir de mayo –y quien asuma el 10 de julio- hemos empezado ya a aplicar el presupuesto de 2015 y eso incluye la programación del teatro 25 de Agosto, la Semana de la Florida, las colaboraciones con particulares y los cursos que se dictarán este año, entre otros programas.
Y hemos empezado a pensar de lo que podría ocurrir con las dependencias de la Cultura por los próximos 5 años, pues tenemos la obligación de la prospectiva.
Quien asuma tendrá programación para 2015 –que es mucho más de lo que nosotros recibimos- y la ardua tarea de elaborar el presupuesto por programas, algo que también es parte del nuevo modelo de gestión cultural.
Al menos que el cambio sea volver al viejo modelo de gestión “al golpe del balde”, es decir, esperando para ver qué cae.


*Periodista, director de El Heraldo y director de Cultura.

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