¡Este beso al mundo entero!

Álvaro Riva Rey*
20/07/2014 - Viernes a la noche. Dos mil personas se reúnen en la Sala Adela Reta. La Orquesta Juvenil del Sodre y el Coro Nacional Juvenil se unen para un concierto singular: el Concierto por la Paz.
Dirige el Mtro. Ariel Britos apoyado por su colega francés, el Mtro. Martín Lebel.
120 jóvenes músicos, un coro de 300 personas y cuatro solistas interpretarán la Sinfonía Nº 9 de Ludwig van Beethoven, popularmente conocida como “la Novena”.
Es una velada especial: diez embajadas se han unido para hacer posible este emprendimiento cultural. Los solistas vienen de Venezuela, Argentina, España y un uruguayo radicado en Alemania. 420 artistas sobre el escenario.
Varios jóvenes del núcleo floridense están allí, sobre el escenario. Helena Mega y Santiago Núñez con sus violonchelos, Luis Berbé al corno, Leandro Lapasta al violín, Yango Cabrera al trombón, Aylén Cabrera y Carlos Tabárez entre los contrabajos, Gonzalo Dalto en la flauta y Anyela Ramírez en las trompeta. Otros que habían sido convocados y ensayaron, faltaron por motivos propios.
SENTADOS  CEREMONIOSOS
69 minutos de música divididos en cuatro magistrales movimientos que componen la obra cúspide de uno de los mayores compositores de la historia de la humanidad. “La Novena permanece como hito aportado por Beethoven a la memoria colectiva de la música. Nadie la ignoró en su época y la estatura de la obra ha cobrado cada día más vigencia, constituyendo un producto ineludible y eterno como las pirámides o la gran muralla china. No parece una creación individual, sino del género humano”, dice el programa de mano del concierto.
Y todo escrito, paradójicamente, por un hombre que había perdido el oído.
Y allí estaban Helena, Santiago, Luis, Leandro, Yango, Aylén, Carlos, Gonzalo y Anyela... Sentados ceremoniosos en sus sillas, serenos y prestos para entrar a su tiempo, aportando a la construcción de un acontecimiento para la cultura musical uruguaya.
ARREMETE EL CORAL
Es difícil explicar qué se siente cuando la calma llega en el tercer movimiento y las cuerdas crean ese clima de delicada dulzura, pero más difícil cómo la emoción se transforma en  lágrimas, al momento en que la voz poderosa del barítono anuncia la llegada de la Oda de la Alegría de Schiller, que remonta con la fuerza arrolladora del coro al clamor de ¡abrazaos millones de seres!
Bajo la batuta de Ariel Britos, que lidera a esos jóvenes músicos sin excesivo esfuerzo, se crean los climas más dulces y terribles, más calmos y frenéticos.
Y allí estaban Helena, Santiago, Luis, Leandro, Yango, Aylén, Carlos, Gonzalo y Anyela... Aportando su esfuerzo personal y su pulso a la construcción de la belleza sublime.
Y POR CASA...
El sábado 9 por la noche, en el teatro de Sarandí Grande estalló de público: 38 jóvenes músicos del núcleo local se presentaban por primera vez en público.
Ensayaron y se formaron para ese día y desde ahora, su maduración musical irá en ascenso.
Ya tienen prevista su primera gira regional: Mendoza y La Cruz, Pintado y Goñi.
El martes 9 de Setiembre, a las 15 en la escuela La Cruz, formante parte de un programa por La Paz,  y a las 17:30 en Mendoza Chico, por iniciativa del Grupo Kolping, en el Salón de la Capilla Virgen de los 33.
El viernes 17 de octubre a las 13 en la escuela 14 de Pintado, y a las 14:30 horas en la escuela 11 de Goñi.
Pero el 15 último, en la Sala Nelly Goitiño, en Montevideo, la Sinfónica ofreció un hermoso concierto. Por primera vez integrada por 11 jóvenes de Sarandí Grande que ya están plenamente integrados.
Y el fin de semana pasado celebraron un intenso seminario preparatorio del concierto aniversario que ofrecerán el 22 en el teatro 25 de Agosto.
Creciendo, madurando, ensanchándose e incorporando niños: en Florida un centenar y en Sarandí Grande más de setenta.
¿Qué podemos agregar? Los hechos hablan por ellos mismos.
(Publicado el 20/08/2014)

*Periodista, director de El Heraldo y director de Cultura.

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