Por gracia de Enciso

León Gieco en el teatro de verano Piedra Alta.

Álvaro Riva Rey*
18/03/2015 - Los reconocimientos u homenajes “en vida” son un reclamo casi permanente de la gente que cree que hay alguien que merece.
No es que siempre lo merezcan desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto, pero generalmente son merecidos desde algún punto de vista. Algún grupo social, comunidad o reunión de vecinos le debe algo. Puede ser del deporte, de la música, de las organizaciones sociales, barrios, pueblos, villas.
Aquellos que hacen algo más que por sí mismo, que se dedican a los demás, suelen ganar esta popularidad. Ocurre que no siempre gozan de popularidad “universal”, e incluso, puede ocurrir que recogiendo adhesiones en algunos lugares, tengan detractores en otros.
Homenajear desde la perspectiva global de la intendencia es más difícil, pues se supone que la representación es “de todos”. Los consensos universales no suelen existir ni en los lugares más puros de la actividad humana.
POSTULADORES DE GENTES
Desde que la administración Enciso institucionalizó las distinciones de ciudadano y visitante ilustre y desde que Carlos Enciso, personalmente, se hizo cargo de esos homenajes, contribuyó a elevarlos, a jerarquizarlos.
Ninguno de los homenajes –salvo alguno y por mezquindades políticas- mereció objeciones y, por el contrario, sirvió para la exaltación de las personas y prestigio de la misma distinción: el ciudadano ilustre es, a la vez que un homenaje, uno prestigioso.
Por eso proliferan los postuladores de gentes que creen que deberían ser homenajeados desde su punto de vista.
Desde la música y el deporte se han reivindicado nombres, actividades y personas que, a juicio de los postulantes, merecen un homenaje.
Si la intendencia escuchara a todos, seguramente habría tantos homenajes que, a estas alturas, ya no serían una distinción excepcional, serían una generalidad.
¿POR QUÉ PASA ESTO?
Admitamos que esto nos llena de orgullo. A quienes hemos estado en el proceso de muchos de estos homenajes y formamos parte de la Administración Enciso.
Si reclaman el homenaje es porque entienden que es importante para las personas que deberían recibirlo y para quienes los reivindican.
Si la sociedad premia y las instituciones privadas también lo hacen, ¿por qué sería más importante, más valioso y casi obligatorio, que lo hiciera la intendencia y en particular Enciso?
El comentario es especialmente oportuno cuando estas reivindicaciones las hacen “gente de izquierda”, sean periodistas, vecinos, militantes o dirigentes.
En primer lugar porque no ha sido la izquierda ejemplo: la mayoría de sus homenajes son para compañeros; no han mostrado ser proclives a reconocer nada de gente que no es de izquierda.
En segundo lugar porque, teniendo la aprobación de sí mismos, sus amigos políticos, dirigentes y militantes, entienden que es valioso el homenaje de Enciso y del gobierno que él está liderando.
VOLANDO MÁS ALLÁ
Enciso dio un medallón a León Gieco, por ejemplo, y así prestigió a Gieco con el medallón y al medallón con Gieco. ¿Hubiera hecho algo así la izquierda? Jamás. ¿Cómo honrar a un derechista, su enemigo? Sería “ser funcional” a la derecha, y cualquiera sabe qué tan deleznable es.
Esta es la diferencia y este debe ser el motivo por el cual los militantes –y en especial los periodistas- de izquierda reclaman honores, muchas veces para sus amigos políticos.
Seguramente es “por gracia de Enciso”, el Pájaro que se eleva por encima de sí mismo, su partido y su ideología para reconocer que hay gente que tiene algo para dar a Florida y a la humanidad, más allá de estos límites coyunturales.
Se trata de encontrar el humanismo por debajo de todas las capas que cada uno se haya puesto y se trata de guardar distancia de esa tendencia generalizada a creer que todos merecen un homenaje oficial de la intendencia de Florida.
Seguramente esto continuará; seguiremos teniendo ciudadanos distinguidos y seguirá siendo un honor recibir un homenaje de la intendencia de Florida. Y de Enciso.
*Periodista, director de El Heraldo y director de Cultura.


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